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30 diciembre 2009

‘Solo rock’, título del nuevo disco de Ariel Rot



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Solo rock, así es como previsiblemente se titulará el nuevo disco de Ariel Rot. Toda una declaración de intenciones para un álbum que promete ser el más guitarrero de los últimos publicados. Parece que estos dos años de gira con Tequila han sentado bien al artista argentino, y ahora quiere darle un aire más rockero a su nuevo proyecto.

Tal y como adelantamos, en el disco participan grandes nombres como Mac Hernández, Candy Caramelo, Pete Thomas o Mauro Mietta. Esperamos con ansia, conocer más noticias sobre el que promete ser el mejor disco de rock de 2010.

Vía: Atlantico, Colgada de la luna

04 diciembre 2009

Julián Infante: nueve años sin ti





Hoy 4 de Diciembre, se cumplen nueve años de la desaparición de Julián Infante, uno de los mejores guitarristas que ha dado este país y que fue "parte grande de la historia del rock en España" en palabras de su compañero de fatigas en los Rodríguez, Andrés Calamaro. Miembro fundador de Tequila (militaba ya en el germen de Tequila, Spoonfull Blues Band, aún sin Ariel Rot y Alejo Stivel). Después de la desaparición de Tequila vivió un tiempo en Argentina, y colaboró con Glutamato Ye-Ye y con Los Pistones, y todo ello sin dejar su relación con su inseparable Ariel Rot, siendo miembro de su banda en su primera etapa solista post-tequila. Junto a Germán Vilella forma la banda que le daría una segunda oportunidad LOS RODRIGUEZ, la mejor banda de rock de los 90, luego se irían incorporando paulatinamente Ariel Rot y finalmente Andrés Calamaro. De las letras de Los Rodríguez algunas de las mejores y más bonitas están firmadas también por Julito. Paradójicamente tanto en Tequila como en Los Rodríguez decidieron separarse en uno de los momentos mas álgidos de ambos grupos. Desgraciadamente la versión hispana de Keith Richards no tubo tiempo de publicar el disco que estaba preparando cuando, el 9 de Diciembre de 2000, el SIDA se lo llevaba. DESCANSE EN PAZ



Ahí os dejo unos vídeos de Julito :









31 octubre 2009

En el camerino de Tequila (parte 2)






Si quieres leer la primera parte haz click aquí

Fue cuando acabó el concierto cuando llegó lo mejor de la noche. Bueno, de la noche y de la vida. Porque ese recuerdo no se nos va a olvidar nunca. Fuimos corriendo a la parte de atrás del escenario donde se encontraba el backstage. En la puerta nos esperaban unos cuantos seguratas que impedían cualquier presencia ajena. Alrededor nuestro, un nutrido grupo de chicas dispuestas a hacerse una foto con alguno de sus ídolos. Entonces es cuando vemos asomar por la puerta la cabeza de Josu. Yo la verdad es que pensaba que no nos iba a hacer ni puñetero caso. Sabía que existía la posibilidad de que hiciese algo para dejarnos entrar, pero prefería pensar que no, prefería pensar que yo estaba ahí parao como un tonto rodeado de grupis que no hacían mas que dar voces. No sé, quizás no me quería emocionar. Prefería vivir en la extrañeza de encontrarme ahí. Fue todo muy rápido, o muy lento. Lo viví como algo rápido pero lo recuerdo como algo lento. Josu se asoma, le dice algo al segurata, señala a dos chicas y de repente dice: “y esos dos chavales también”. En ese momento no le dí mucha importancia a la frase. La escuché como una más. Ahora la recuerdo como si fuese una repetición a cámara lenta con un zoom en sus labios pronunciando “y esos dos chavales también”. Yo, que soy desconfiado para estas cosas, miré hacía atrás para ver si había algún chaval también. Pero no, detrás de mí seguían los mismos grupis de antes. O incluso más. Así que cogí, fui caminando con cuidado de no tirar la valla que nos separaba e intenté pasar la puerta que protegía el segurata. Ahí fue cuando sentí un peso enorme sobre mi nuca, y es que, aunque no levanté la cabeza del suelo ni un segundo, juro que sentí a la gente mirándonos mal. No diría que con envidia, sino como preguntándose qué quienes seríamos nosotros como para entrar en tan exclusivo lugar.

Entramos con miedo. ¡Joder!, las piernas me temblaban. Cada paso que dábamos lo hacíamos dudando. Intentaba retenerlo todo en mi retina, grabarlo como si llevase en los ojos una cámara de vídeo: Alejo estaba al fondo, sentado en una de esas sillas de terraza de bar. Fue al primero al que vi. Era todo tan normal y a la vez tan contradictorio. Para ellos era lo de todos los días y para mí era algo único en la vida. Poco a poco fuimos cogiendo confianza. Hablamos un rato con Mac (un tío de puta madre) y otro rato con Josu sobre su maltrecha mano. Nos preguntó si queríamos hacernos unas fotos y le dije que tenía el flash de la cámara mal. Me dijo que no había problema, que pasásemos dentro, donde había luz. Es curioso, el problema de la cámara del que me estuve quejando por impedirme sacar buenas fotos del concierto, era el mismo que me hacía entrar al camerino de Tequila. Dentro estaba Daniel Griffin con otros cantando ‘Rock and Rios’. Sí, creerme, un batería de Chicago cantando una canción de Miguel Rios. Por mucho que él lleve 20 años viviendo aquí, resulta difícil de imaginar. Para qué luego se discuta la importancia de Miguel en el rock and roll español.

El camerino tenía unas escaleras en las que veíamos el resto del recinto reservado de backstage. Alejo y Ariel nos miraban preguntándonos que quienes seríamos nosotros, y qué haríamos en esas escaleras paraos. Habíamos conseguido hacernos las fotos con luz y nos quedamos en las escaleras esperando a ver qué podría pasar. Hasta que al final nos convertimos en meros bultos que estaban ahí puestos y que debían de apartar para poder comer e ir al baño. Por cierto, que tenían bastante comida. Fruta, zumo, costillas, whisky y cerveza. Daniel Griffin bebía cerveza y los demás preferían whisky.

Por fin nos decidimos a bajar las escaleras y hablamos con el resto de seguidores a los que dejaron pasar. También se acercaban de vez en cuando Josu y Mac a hablar con nosotros. Ellos dos eran los que mas bola nos daban en ese mundo tan lejano para nosotros. Mientras, Mauro Mietta permanecía sentado en una silla. Se le veía tímido y parecía bastante inteligente. Alejo y Ariel estaban por ahí, unas veces hablaban con el resto de la banda, otras con los seguidores, y otras comían. Ariel además se acercó a ver el concierto de Vetusta Morla, que actuaban después de ellos. Un grupo que no dejó indiferente a ninguno de los allí presentes.

Teniamos a Ariel Rot a unos pocos metros de nosotros y no nos atrevimos a decirle palabra. Podíamos haberle hablado de la entrevista en ‘La ventana’ que habíamos escuchado antes de ir al concierto, o del nuevo disco que ya está grabando, o de lo buen guitarrista que es, pero nada. La mente se te bloquea cuando estás delante de uno de los artistas que mas admiras. Así que el tiempo pasó mirando para él y él mirándonos de reojo, yo creo que extrañado ante nuestra actitud. Ya le habíamos arrancado unas fotos y unas firmas antes del concierto y no era plan de molestar. Imaginaos que al acabar vuestra jornada laboral, viniesen unos cuantos tíos que no conocéis de nada a hacerse una foto con vosotros. Pues eso. Tú no les conoces. Les escuchas y ellos creen que saben lo que piensas de determinados temas, pero no les conoces. Es la contradicción del artista de la que tantas veces he hablado. Ves pasar a gente que te saluda emocionada, que puedes incluso formar parte de su día a día, haciendo la banda sonora de sus vidas, y que ni siquiera sabes como se llaman.

Después de estar como tontos mirando a Ariel conseguimos pedir a Alejo que se hiciese una foto con nosotros. Este sí que me sorprendió. Tengo la imagen de Alejo como de dominador de los escenarios, con sus saltos y movimientos al rimo de las canciones. Pero aquí se le veía muy cansado. El concierto, el viaje, todo eso pasa factura. Y normalmente no vemos esas cosas. Nos creemos que son maquinas que hacen 50 conciertos en un año así porque sí. Pero no, son personas, igual que tu y que yo, pero que tienen el don, o la maldición, de saber hacer canciones. Su mirada era como un radar. Muy inteligente, parecía captar cualquier cosa que ocurriese a su alrededor. Todo le llamaba la atención. Detrás de su rostro cansado escondía una profunda curiosidad por las cosas. La misma que durante los ensayos le hizo hacer una foto a la Catedral.

Después Ariel se enteró de que había mucha gente afuera esperando a hacerse una foto. Había pasado mas de una hora del final del concierto, y ahí seguían. Ariel llamó a Alejo y se fueron afuera. Saben que si no fuese por esa gente todo sería bien distinto. Es una situación difícil porque normalmente es gente que compra tus discos y te sigue. Si les firmas el disco y te haces la foto, te seguirán comprando. Pero si estás cansado, tienes un mal día, y haces una mal gesto, mas de uno se sentirá defraudado de la imagen idolatrada que del artista tenía y hablará mal él ante todos.

Cuando ya nos habíamos hecho todas las fotos necesarias se nos acercó un tipo de producción o algo así. Supongo que sería el rock-manager de Last Tour, pero lo desconozco. Pensaba que nos iba a echar. Pero para sorpresa nuestra, lo único que hizo fue preguntarnos una calle para poder salir por Oviedo. Una calle “empedrada y en cuesta” que él recordaba de otras veces. Le contestamos como si le conociésemos de toda la vida. Yo creo que esa conversación fue el resumen de algo muy normal para ellos, pero muy raro para nosotros.



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