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03 diciembre 2009

Una reflexión sobre la piratería




Hay determinadas páginas webs, que ofrecen enlaces de descarga de contenido protegido y que se están forrando gracias a la publicidad de porno y casinos.

En los últimos días el tema de la piratería no deja de aparecer en los medios. Ayuda mucho que una parte de la industria musical, haya decidido manifestarse en Madrid reclamando sus derechos. Además, a esto se le une la inactiva del Gobierno de restringir la conexión a aquellos usuarios que descarguen contenido protegido. En la prensa no se deja de hablar del mismo tema, aunque supongo que pronto se olvidarán. Igual que pasa con todo, dentro de un mes, los medios hablaran de otra cosa, pero el problema persistirá.

Personalmente es una cuestión que me aburre bastante. No porque no la encuentre importante, sino porque llevamos años debatiendo sobre el mismo tema, hablando de los mismos problemas, y sin encontrar ninguna solución. Aunque hay un dato que me fastidia muchísimo. Y es el de que haya determinadas páginas webs que estén ingresando miles de euros por poner enlaces para descargar contenido protegido. Evidentemente, no me estoy refiriendo a modestos blogs que intentan difundir la música de determinados artistas, sino de algunas webs que inundan al usuario con una molestísima publicidad, generalmente de porno y casinos.

No me molesta tanto el hecho de que se estén beneficiando gracias al material ajeno. Lo que de verdad me molesta es que no se haya hecho ninguna iniciativa similar, por parte del Ministerio y de la Industria, para crear una página alternativa mejor. Porque ese es el camino para intentar reducir la piratería: ofrecer alternativas mejores.

Es necesario crear una página Web auspiciada por el Ministerio, y con el apoyo de la industria musical. Con una interfaz fácil y sencilla, y con una potente base de datos. El usuario tan sólo tendría que buscar y descargarse lo deseado a cambio de publicidad

Si probáis a intentar descargar una canción por eMule, os encontraréis con que no es tan fácil como parece. Es muy posible que la canción no se encuentre, o que baje a mala calidad, o que simplemente se descargue otra canción. Por otra parte, en la mayoría de las webs de descarga directa, abunda una publicidad abusiva, que el usuario sólo soporta porque sabe que la recompensa de obtener el material descargado es mayor.

Y qué pasaría, propongo, si se intentasen hacer webs similares desde el Ministerio de industria y desde el sector musical. Podrían también estar financiadas por publicidad. Obviamente sería otro tipo de publicidad que en las webs de descarga ilegal, pero sería mucho mejor que nada. El problema está es que, con el cambio tecnológico, todas las partes tendrán que acostumbrarse a ingresar mucho menos. Porque ahora, los canales de oferta son mucho mayores.

El pirateo provoca que la industria no quiera apostar por nuevos valores. Cada vez hay más cajas recopilatorias, más discos con duetos, y más parafernalia que sólo intenta apostar sobre seguro

Se trataría por lo tanto, de crear una página Web auspiciada por el Ministerio, y con el apoyo de la industria musical. Con una interfaz fácil y sencilla, y con una potente base de datos. El usuario tan sólo tendría que buscar y descargarse lo deseado. Debe de ser algo mas fácil y rápido que lo que es ofrece desde los canales consideraros ilegales.

También se podrían estudiar distintas formas de publicidad. Según algunos estudios, el usuario estaría dispuesto a soportar un bloque de anuncios de treinta segundos cada media hora, si le garantiza poder acceder a una película en cuestión en el acto.

Tú antes, hacías todo lo posible por conseguir el disco que querías. Ahorrabas el tiempo que necesitabas, y cuando tenías el dinero, corrías a la tienda para comprarlo. Llegabas a casa, desenvolvías el CD y te lo ponías en el equipo de música. Y si en las primeras escuchas no te gustaba mucho, pues te lo ponías las veces que hiciera falta hasta que te entrase y amortizases el dinero gastado.

Por otra parte, está claro que gracias a Internet podemos descubrir a artistas, que quizás de otra forma nunca hubiésemos conocido. Pero también ellos mismos se quejan de que, indirectamente, el pirateo provoca que la industria no quiera apostar por nuevos valores. Y esto es así, cada vez hay más cajas recopilatorias, más discos de duetos, y más parafernalia que sólo intenta apostar sobre seguro.


LA CULTURA DE LA PAPELERA DE RECICLAJE

Nos hemos adentrado en un nuevo concepto a la hora de escuchar música. Las canciones cada vez son más instantáneas. Cada vez son más temporales, cuando todos sabemos que las buenas canciones son las mas atemporales. Sin embargo, el usuario consume las canciones mezcladas unas con otras. Y cuando se cansa, las tira a la papelera de reciclaje. A mí me parece algo muy triste. Además podría comportar un riesgo para el propio artista, que podría conformarse con lanzar un single que triunfe entre las radios comerciales, y hacer de las demás canciones del disco, un relleno para poder ser radiado.

Las emisoras de radio seleccionan su oferta musical, según la respuesta a diferentes encuestas telefónicas. Y claro, quien contesta por teléfono elegirá la canción mas fácil de escuchar.

El resultado de este cambio del comportamiento del consumidor, es la pérdida de valor de los discos. Tú antes, hacías todo lo posible por conseguir el disco que querías. Ahorrabas el tiempo que necesitabas, y cuando tenías el dinero, corrías a la tienda para comprarlo. Llegabas a casa, desenvolvías el CD y te lo ponías en el equipo de música. Leías el libreto, prestabas atención a los detalles, a la portada, a las fotos. A todo. Le dabas valor a todo. Cada detalle completaba la música del disco. Y si en las primeras escuchas no te gustaba mucho, pues te lo ponías las veces que hiciera falta hasta que te entrase y amortizases el dinero gastado. No podías, como ahora, coger y tirarlo a la papelera de reciclaje, sino que tenías que esperar unos cuantos meses para poder conseguir otro disco.

Ahora todo eso está perdido, ya no se le da importancia. Se escuchan las canciones que sean más masticables y fáciles de primera escucha, porque no se quiere perder el tiempo. Son muy pocos los que invierten su tiempo en buscar buenas canciones. Las emisoras de radio seleccionan su oferta musical, según la respuesta a diferentes encuestas telefónicas. Y claro, quien conteste por teléfono elegirá la canción más fácil, no se va a complicar la vida pudiendo hacer otras cosas. Quizás sea algo que viene con los tiempos, quizás es que nos hemos acostumbrado a que nos lo den todo hecho.