Llevo tiempo insistiendo con Alfredo González. Creo que es una de las mejores apuestas de futuro en Asturias. Su música no está destinada a las radios comerciales (aunque más de una canción podría sonar) sino que exigen una carrera artística de largo recorrido. Con mucho esfuerzo y paciencia, yendo canción a canción. Hay que conquistar al público de uno en uno, y eso supone tener que ceder en cosas indeseadas.
Un ejemplo de esto fue lo que ocurrió ayer viernes en la Calleja la Ciega. Estaba prevista la actuación de Alfredo para las 12 de la noche, en una de las salas destinadas para cafetería. Lo normal hubiese sido que tocase en la sala donde se encuentra el escenario principal, pero un error de logística por parte de los organizadores, hizo que Alfredo tuviese que tocar en el lugar más desagradable para ello. En un taburete y acompañado de su guitarra. Las canciones se veían interrumpidas por un trasiego irrespetuoso de gente que lo único que hacía era entrar para poder ir al baño. Pero son las cosas que hay que soportar cuando se quiere cumplir una ilusión. Hay que hacer de tripas corazón e intentar sacar lo mejor del repertorio. Es una dura prueba más de las mucho que aún le quedan por realizar. Y Alfredo cumplió. Elevó su voz y su guitarra por encima de la sala. Lo hizo como pudo, con el apoyo de algunos de sus incondicionales y de rostros como Pablo Moro y Alberto Toyos. Incluso llegó a emocionar, y a conseguir que la gente terminase coreando sus canciones.
Es en las peores situaciones en las que se ve la verdadera pasta de las personas, y Alfredo ayer confirmó todas mis sospechas. Si consiguió que ayer la gente acabase cantando sus canciones, es que puede lograr todo lo que se proponga. Si no desespera, llegará.

1 comentarios:
Holaaa!
gracias por pasarte, y muchas gracias por corregir mi error, no lo sabía ;)
Alfredo González mola mucho..'El último taxi' es genial :)
muaaks!
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